El desespero es como la poesía, entre más tiempo te tomes más loco te volverás. Se dice que el tiempo lo cura todo y que las heridas sanan, pero a veces simplemente la vida y sus obstáculos no deja que se siga adelante aunque el esfuerzo prevalezca en tus manos. Poco a poco se llega a un ocaso donde ya no hay vuelta atrás, se tiene que aprender a vivir con ellos y se llega a un momento donde ya las decisiones no están en tus manos, si no van más allá, fuera de tu alcance.
La lucha contra los malos pensamientos pierde, donde a medida que se avanza, no quedan ni movimientos ni palabras para ganar la guerra. La guerra donde te metiste, los pensamientos infames que has creado dentro de tu mente y que despacio quema tu cerebro y destruye tu vida. Donde el hablar se ha convertido en pensar, donde el amar se ha convertido en odiar, donde el sonreír se ha convertido en llorar, donde ser feliz se ha convertido en sufrir, donde el tener se ha convertido en carecer, carecer todas esas fortalezas y pensamientos benévolos que alguna vez poseíste, pero que ya no valen nada, y más nunca lo valdrán porque ya está así dentro de tu mente y alma.
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